Mr Galisteo

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sábado, 28 de octubre de 2017

ENTREVISTA | BAREI 

Barei: Hay cosas que son tan buenas que vivirlas dos veces puede hacer que estropees el recuerdo

La cantante española de 36 años, que representó a España en el Festival de la Canción de Eurovisión en 2016 habla sobre su próximo proyecto colaborativo, “Impulso. Nuestra Primera Canción Juntos” que se estrenó ayer en España. La artista es un ejemplo para todos aquellos que sufren acoso escolar y cuenta también cómo es su lucha activa contra el bullying, cómo fue su experiencia en Eurovisión y sus próximos proyectos musicales. 

"Nos enseñan desde pequeños que el dolor es algo negativo, pero creo que pueden sacarse cosas muy positivas del dolor"

Pregunta: Háblanos brevemente sobre tu nuevo proyecto “Impulso. Nuestra Primera Canción Juntos”. 

Respuesta: Todo comenzó un domingo por la tarde en casa pensando qué me gustaría hacer con mucha gente y, preferiblemente, con aquellos que están ahí cada día. Enseguida lo tuve claro: una canción. Lo puse en Twitter esperando que me respondiesen tres personas, pero, para mi sorpresa, no fue así. Pensé que podría ser algo muy utópico, porque nadie en la historia lo había hecho hasta ahora: otros artistas han colaborado con sus fans o han dejado que acudiesen a la grabación de un videoclip, saliesen en un concierto… pero nunca componer una canción, ser los autores, los cantantes y los intérpretes del videoclip. Eso no ha pasado nunca, participar de cero a cien en todo el proceso. 

P: ¿Cuánto tiempo llevó la creación de la canción?

R: Me llevó algo más de dos meses, porque, en verdad, solo trabajábamos en ello los domingos, es decir, unos ocho o diez días en total.  

P: Pero implicaría algo más de trabajo a lo largo de la semana…

R: Por supuesto, yo tenía que leerme todo durante la semana e intentar imaginar las frases con algún tipo de melodía. Iba imaginándome melodías pero sin afianzar ninguna, hasta que un día les di la letra completa del estribillo, donde ya aparecía la palabra “Impulso”. 

P: ¿Por qué “Impulso”? 

R: Ellos me preguntaban cómo se iba a llamar la canción, y yo les respondía que iba a depender de lo que escribiésemos juntos: “dependiendo de lo que me llegue escribiré un título u otro”. Sin embargo, llegó un momento en el que pensé que me gustaba la idea de que se llamase “Impulso” porque, al fin y al cabo, había sido por impulso por lo que ellos habían hecho esa pregunta, ellos son un impulso para mí, especialmente en los días en que quiero tirar la toalla. Para mí eso es un impulso. Además, siempre me dicen que soy un impulso para ellos para superarse todos los días… La canción tenía que llamarse así. 

P: Si tuvieses que quedarte con un momento del rodaje de “Impulso”, ¿con cuál te quedarías? 

R: Había una niña de solo once años cuya voz quise probar en solitario. Estaba súper tensa, totalmente quieta, como un palo. Sabía que, en estos casos, es muy importante el contacto físico, tener el apoyo de una persona al lado, así que me metí en la pecera de grabación con ella, la abracé y bailé con ella mientras cantaba. La niña se liberó por completo, aunque seguía algo nerviosa, y como iba muy rápido tuve que ayudarle a calmarse marcándole el pulso con mi mano en su pierna mientras bailaba con ella. Fue un momento precioso, muy mágico. Además, esa misma tarde otra de las chicas me hizo una canción de agradecimiento que también me gustó mucho. 


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P: ¿Qué podemos esperar sobre tu próximo trabajo discográfico? 

R: No creo que vaya a ser un álbum, porque creo que hoy en día el pop-mainstream no se consume en forma de disco entero. Consumimos más canciones individuales que discos y por eso, por el momento, creo que seguiré en esa línea, lanzando singles, aunque quizás no los estrene de forma individual, sino de tres en tres, que es algo que ya he hecho previamente con “Wasn’t Me”, “Forget It” y “Worry Worry (feat. Porta)”.  

Además, he firmado un contrato con Universal en Rumanía y voy a hacer varios featuring: uno con un cantante rumano, otro con un belga y con un holandés. Cada canción en cada parte del mundo funciona de manera individual. por ejemplo, la semana pasada se estrenó “I Don’t Need To Be You” y “Worry Worry” en las radios de Argentina y Chile… Es la primera vez que he cruzado el charco. Al final, creo que cuando te gusta componer, cuando te gusta cantar y te gustan muchos estilos de música, el mundo es muy grande, el público es enorme y las vías son miles. Iré innovando, ya veré si será de tres en tres, de cuatro en cuatro o de repente me de por sacar un álbum entero, no lo sé. 

El pop hoy en día se consume muy dosificado. Pide más grandes canciones que tres canciones buenas y muchas de relleno, de esas que se meten para terminar el álbum. Además, siempre puedes hacer un recopilatorio: si sacas temazos continuamente puedes hacer luego un recopilatorio de temazos, de los que no pasas ninguno y quieres escucharlos todos. Esa es mi finalidad siempre. 

P: ¿Cómo fue colaborar con Porta para la canción “Worry Worry”?

R: Fue una experiencia muy guay. Todo sucedió de forma muy espontánea: mi productor y yo estábamos en el estudio y la canción ya estaba terminada. Sin embargo, pensé que a la canción le faltaba algo: un featuring, una parte diferente, una voz masculina… Pensé en un rap en castellano y pensé que Porta sería perfecto, así que llamamos a su agencia y nos avisaron de que casi nunca solía hacer colaboraciones y menos para canciones pop, pero Porta estaba justo en un punto de su carrera en el que quería abrir caminos y me dijo que sí al día siguiente. A los dos días grabó su parte y terminamos la canción. Fue todo muy rápido.

Barei sobre "I Don't Need To Be You": 
"Necesitaba cantar y contar"
P: Háblanos un poco sobre “I Don’t Need To Be You” y tu lucha activa contra el bullying. ¿Cómo empezó todo? 

R: La lucha activa contra el bullying surgió a raíz de Eurovisión. Tardé mucho en sacar una canción después de “Say Yay!”, por motivos ajenos y también porque tenía algo de miedo. Tenía que ser una canción que contase algo: necesitaba cantar y contar. 

Pensé en todo lo que me habían contado los eurofans y casi todos habían sufrido muchísimo acoso debido a la LGTBI-fobia. Sus testimonios me impactaron mucho y pensé que tenía que hacer algo. Quería poner su voz en algún sitio, además, por supuesto, de la de otras personas que sufren otros tipos de acoso. Así nació “I Don’t Need To Be You”. 

Además, yo también había sido víctima del bullying de pequeña, aunque no a ese nivel: mi padre murió cuando tenía un año y había una niña en concreto que decía que me lo merecía y con ocho años me hizo creer que de verdad mi padre se había ido por mi culpa. Quería dar voz a algo que había existido siempre y que ahora se ha agravado por el mal uso de las redes sociales. Hay que saber que el móvil esta para usarlo bien, que las redes sociales están para ayudar, no para lo contrario. Te vuelves más tolerante, más empático, más sensible, más fuerte, más capaz de superar otras cosas. Nos enseñan desde pequeños que el dolor es algo negativo, pero yo no estoy de acuerdo, creo que pueden sacarse cosas muy positivas del dolor.

P: Sobre Eurovisión, ¿habías querido participar alguna vez en Eurovisión?

R: No, nunca me lo había planteado, y la verdad es que ha sido precioso. “A mí Eurovision siempre me levanta una sonrisa cada vez que lo dice la gente”.

P: Entonces, ¿qué fue lo que te impulsó a presentarte como candidata?

R: No fui yo, sino que había una persona con la que trabaja en ese momento que reenvió un dossier con varias de mis canciones al equipo de TVE. Les gustó mucho lo que vieron y me dijeron que había dos canciones que les gustaban especialmente para llevar al festival, pero yo estaba convencida de que ninguna de ellas era suficiente y les dije que haría una nueva, pese a que solo quedaba un mes. No podía ir a Europa con descartes de mis discos. La canción no les tenía que gustar a TVE, les tenía que gustar al público de Eurovisión de 2016. 

P: ¿Cómo ha cambiado tu vida desde “Say Yay!”?

R: Le debo todo a esa canción y a quiénes me votaron, ya que gracias a ellos gané Objetivo Eurovisión. Ha sido una oportunidad única, pese a que hubo mucha presión y mucha lucha, no con TVE, sino con un intermediario que rechazaba todas las escenografías que proponía. Al final, en el momento de actuar ni las luces eran como yo quería, ni la cámara, ni nada. Lo habían cambiado todo y ya no se podía hacer nada. Estoy contenta con todo excepto con la escenografía. 

P: ¿Cómo te sentiste tras conocer el dato?

R: Muy triste, especialmente por el hype que se creó cuando subimos del puesto 18 al tercero en las Casas de Apuestas tras la actuación. Yo no entendía nada, estaba en una habitación y estaban sucediendo muchas cosas al mismo tiempo. También me dijeron que en parte el resultado se debió al cambio en el sistema de votación, de modo que si hubiese sido el mismo que el del año anterior (2015) habría quedado en el puesto 12 en vez de en el 22, lo que supone una gran diferencia.

P: ¿Cómo se te ocurrió el característico paso de baile de “Say Yay!”?

R: Es un paso que hago desde que era pequeña con una amiga y siempre que estoy contenta lo hago, ya esté en una boda, en una fiesta, con mis sobrinos… Un día estaba en mi casa ensayando para Objetivo Eurovisión y mi productor y marido, Rubén Villanueva, me dijo que tenía que hacer ese paso en Eurovisión. Pensé que era una locura hacerlo en Eurovisión, y encima con tacones, pero cierto es que tampoco tenía por qué llevar tacones. En ese momento decidí que llevaría zapatillas y haría el paso de los pies, sabiendo que iba a tener muchos detractores, pero sabía que era yo cien por cien. 

Barei sobre "Impulso": "Ojalá sea un éxito,
porque hará que todo sea aún más bonito"
P: ¿Qué es lo que más te gustó de la experiencia Eurovisión?

R: La noche de la gran final. Creo que el mejor momento fue cuando Justin Timberlake presentó “Can’t Stop The Feeling”. En ese momento todos ya habíamos actuado y fue una sensación de unión entre todos los países y todas las delegaciones: todos bailábamos, reíamos, nos felicitábamos mutuamente, estábamos contentos el uno por el otro… 

P: ¿Volverías a presentarte al festival si tuvieses oportunidad?

R: Me presentaría todos los años por impulso, porque es lo más bonito que he vivido en mi carrera hasta el momento, junto con este proyecto de Impulso. Pero hay cosas que son tan buenas que vivirlas dos veces puede hacer que estropees el recuerdo. No quiero romper esa magia, aunque eso no quiere decir que no vaya a ir en un futuro, pero, en principio, prefiero quedarme con el recuerdo. 

P: ¿Planes inmediatos?

R: “Impulso”. Me muero porque sea un éxito, porque cuanto más éxito tenga más vamos a ayudar. Estoy muy contenta con el resultado, es un tema muy épico, muy bonito, con una letra preciosa, con una finalidad aún más bonita y con una implicación brutal por parte de todos. Ojalá sea un éxito, porque hará que todo sea aún más bonito.  




VÍDEO OFICIAL "IMPULSO" 


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jueves, 8 de junio de 2017



Katy Perry ha vuelto al mundo de la música definitivamente. Mañana, 10 de junio, y tras casi cuatro años de espera, se estrenará de forma mundial, Witness, el cuarto disco de estudio de la cantante estadounidense; un disco muy diferente a todo lo que la artista había hecho hasta ahora.

Que este disco iba a ser muy distinto a todo lo anterior no era ninguna sorpresa, ya que, desde Chained to the Rhythm, primer single del disco, ya sabíamos que Katy Perry volvía pero no como todos la conocíamos hasta entonces. Un tema que, desde su estreno el pasado 9 de febrero, no ha dejado de sonar en las principales emisoras de todo el mundo y cuyo videoclip, estrenado dos semanas después, ya supera los 270 millones de reproducciones y todo el mundo enloqueció con el primer tema del disco. 

Meses más tarde llegaría el segundo single, Bon Appetit, que dejó un mal sabor de boca a muchos fans de la artista: mientras que algunos no aprobaban la colaboración de Perry con Migos debido a los supuestos comentarios homófobos del grupo, otros, directamente, se decepcionaron tras el alto nivel del primer single. Esta mala respuesta por parte de los fans supuso un duro palo para Perry, quien estrenó, atropelladamente, el tercer y último single (por el momento) del disco, Swish Swish, single aún sin vídeo musical que parece ir dirigido a su enemiga pública número uno, la cantante estadounidense Taylor Swift.

Y es que, si bien tras escuchar los singles no era una sorpresa que las nuevas canciones que compondrían el nuevo album de Perry iban a ser muy distintas a lo que todos estábamos acostumbrados, es cierto que, tras escucharlo entero, Katy Perry ha sorprendido y mucho.

Portada de "Witness", lo último de Katy Perry
Ninguna canción se parece a ninguna otra. Todos los temas son muy distintos. Los ritmos son muy innovadores y diferentes, al igual que las letras de las canciones. Witness es, posiblemente, el trabajo musical más personal y más íntimo que Katy Perry haya hecho hasta el momento. Grandes compositores se han volcado en el nuevo proyecto de la cantante de Roar, como la cantante australiana Sia o el compositor Max Martin, quien compuso el último y exitoso álbum de su enemiga, Taylor Swift. Además, el álbum cuenta con las colaboraciones de varios raperos, como Skip Marley, Migos o Nicki Minaj. 

Es imposible recordar un álbum similar en la trayectoria de la cantante y tampoco es comparable a ningún otro. Tendremos que escucharlo varias veces para poder asimilar que lo que estamos escuchando es lo nuevo de Katy Perry. ¿O debería decir Katheryn Hudson?

¿Tienes ganas de escucharlo? Descarga "Witness" gratuitamente y de forma directa pulsando aquí

martes, 6 de junio de 2017


Cartel promocional del concierto benéfico "One Love Manchester".


Un aura especial hechizaba ayer el Emirates Old Trafford en Manchester, Reino Unido. Cientos de miles de personas recuperaban su sonrisa, irradiaban y transmitían energía y brillaban con luz propia. Dulces y acarameladas lágrimas de felicidad sustituían las lágrimas de preocupación, miedo e impotencia que trece días antes brotaban de los ojos de todos los fans que, asustados y confundidos, abandonaban el Manchester Arena. Los gritos de terror fueron sustituidos por gritos de entusiasmo y de ilusión, y esta vez, la gente se agolpaba para entrar en la sala y no para abandonarla a toda prisa; esta vez, todos se sentían protegidos y seguros y nadie tenía miedo a nada: todos eran fuertes, y el cuerpo de seguridad contribuía en el refuerzo de sus fortalezas, haciéndolos invencibles frente a las adversidades, e inmortales frente a los terroristas. Además, otros 22 angelitos velaban por su máxima seguridad desde el cielo, con especial precaución y preocupación por los últimos sucesos acontecidos en la vecina Londres que dificultaban la consecución del clima de plena seguridad.  



La ciudad de Manchester demostró ayer varias lecciones, a cada cual más valiosa: demostró que la música es la sangre que circula por los cuerpos de los adolescentes y nos aporta el oxígeno y los nutrientes que necesitamos para vivir; demostró que el amor siempre gana frente al odio; y que la humanidad, frente a un enemigo común, une sus fuerzas más que nunca. Independientemente de la raza, el sexo, la orientación sexual, las tendencias políticas y/o religiosas o el fandom musical al que se pertenezca, ayer pudimos apreciar que la unión hace la fuerza

Manchester rindió ayer un homenaje histórico a las víctimas del terrible y cobarde atentado que se produjo el pasado 22 de marzo a la salida del concierto de gira de la cantante, en el que murieron 22 personas, muchas de ellas menores de edad, y otros 64 asistentes resultaron heridos; un homenaje, como decía, histórico, no solo para el mundo de la música, sino para el mundo en general, ya que nunca antes tantas personas se habían unido para plantar cara al terrorismo y homenajear a las víctimas. 

En el escenario, con muchas emociones controvertidas, pero, especialmente, con mucho entusiasmo, entrega y dedicación pudimos ver ayer a Ariana Grande, rodeada de importantes figuras de la industria musical juvenil del momento, como Miley Cyrus, Justin Bieber, Katy Perry o su pareja actual, Mac MillerPudimos ver de nuevo a la misma Ariana Grande de siempre, tan brillante, poderosa y segura de sí misma, a excepción del tema principal de la noche, One Last Time, donde la cantante, finalmente, debido al sentimentalismo de la canción y la emotividad del momento, no pudo evitar derramar unas comprensibles y sinceras lágrimas. 

One Love Manchester será recordado como un evento único, en el que 50.000 personas mostraron una imagen de armonía y unidad difícilmente perceptible en otras ocasiones; un ciclópeo acto benéfico que no solo consiguió recaudar la friolera de nueve millones de dólares para las familias de las víctimas y otros fondos sociales, sino que también fue retransmitido en todo el mundo; un día en el que los fandoms eliminaron sus barreras y se unieron por una buena causa. 

Pero, sobre todo, creo que One Love Manchester será recordado como el día en el que una adolescente estadounidense de 23 años llamada Ariana Grande demostró al propio presidente de su país que el odio y las fronteras no son la solución a este problema. 


Aitor Galisteo Gómez
Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Univ. Rey Juan Carlos

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